Qué tengo yo, que mi amistad procuras


¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno escuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía
"Alma, asómate agora a la ventana;
verás con cuánto amor llamar porfía"

¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!

Lope de Vega



domingo, 8 de junio de 2008

Políticos no prometan, actúen

—Doraldina Zeledón Ubeda—
El Nuevo Diario. Managua, Nicaragua./21-julio-2001/

Bajan de las montañas, y no precisamente con el saco de café, sino con el semblante quebrantado por el hambre y por el frío, ¡y por el abandono y las deudas!. Llegan a la ciudad, y «deambulan pidiendo un pedazo de pan o un guineo». Y el café bajó de precio, y les pertenece; pero no tienen un poquito para calentarse. Mientras en la capital, los políticos saborean el café y los pactos, y están inventando la próxima etapa de la campaña. Y ahora van a ofrecer semillas de mangos mejoradas, para que las cosechas no sean por épocas, sino que haya mangos durante todo el año, para que en San Lucas puedan aguantar hasta noviembre. Y los creativos de las campañas van a sembrar, en mantas, semillas de guineos mejoradas, para que los guineos no se pudran y así haya algo que comer, para llegar a las urnas, y asegurar el voto. Y seguramente luego irán al parque de Matagalpa a regalar abrazos y congelarlos en las fotos, para que la campaña sea más real.
¡Políticos, no prometan, actúen!, ayuden a los pobres, y a la vez se ayudarán a sobrevivir ustedes, porque sin pobres no hay promesas, y sin promesas no hay campañas, y sin campañas no hay «democracia», y sin democracia no llegarán al poder. ¡Y el poder está en el pueblo...!
Y los que no tenemos más que las palabras, deberíamos unir nuestras voces para apagar las promesas, y tratar de sensibilizar a los políticos recuperables, a los cristianos, a los empresarios. Y las universidades no deberían quedarse de brazos cruzados, su voz y sus proyectos deberían hacerse sentir. Aunque por supuesto, el primer preocupado debería ser el gobierno. Pero, si el gobierno no se preocupa, ¿vamos a dejar morir a los campesinos? Entonces los acuerdos del ALCA serán realidad: se reducirán los pobres, pero no porque se reduzca la pobreza, sino porque a los pobres los estamos matando de hambre, y entonces por fin «todo será mejor».
Y sin los campesinos no podemos vivir. ¿O acaso un abogado, o un contador o un político irá a sembrar frijoles y maíz, a cortar caña o café? Pero no digo que se les dé una limosna, lo que hay que hacer es regresarles lo que se les ha quitado: sus cosechas, su trabajo, a precios bajos; y regresarles lo que les pertenece: con financiamiento, educación, salud y asistencia técnica.
Y «Cristo va por las calles flaco y enclenque», y lo vamos a buscar a la catedral, nos arrodillamos, y con nuestro corazón arrepentido: «Padre Celestial, te prometo amar al prójimo como a vos mismo». Y el prójimo está ahí, durmiendo en la calle y pidiendo un guineo, para poder votar en noviembre...y sembrar semillas mejoradas.
Nota: campesinos de Matagalpa habían bajado de la montaña a solicitar apoyo del gobierno, pues ya no aguantaban el hambre. 2001.



http://archivo.elnuevodiario.com.ni/2001/julio/21-julio-2001/opinion/opinion5.htmlhttp